domingo, 13 de agosto de 2017

Circular de subida al Empanada desde el cortijo del Nacimiento. Sierra de Castril

Ruta realizada el día 13 de Junio del año 2015.

Fuimos Mª José y yo, Antonio, a realizar de nuevo la circular que en el mes de Diciembre no pudimos concluir, encontrándonos junto al poste geodésico del Empanadas a las 17,30h, a mediados de Diciembre y con todo nevado, como relaté en la entrada anterior, cuyo enlace os recuerdo:


En esta ocasión, no quería encontrarme con más sorpresas, así que en Junio, eran buenas fechas para disponer de bastantes horas más de luz y no tener demasiada calor por esta sierra.

Repetimos el acceso de la ruta anterior, realmente íbamos a realizar la misma, el mismo trazado.

Una vez aparcado el automóvil junto a las canalizaciones metálicas de agua, junto a los cortijos del Nacimiento, con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, iniciamos nuestro itinerario con idea de realizar la circular y conocer algo más esta magnífica Sierra.

Tomamos el sendero amplio que nos llevaría hacia el nacimiento del río Castril y en esta ocasión algo antes de llegar al puente que lo salva, vimos una zona con piedras cómoda para atravesarlo, desviándonos de la senda principal hacia nuestra izquierda, para directamente enfilar la falda contraria y comenzar un continuo ascenso, dirección hacia el Cortijo de la Puerca. Salvo que por esta vez, decidí realizar el trazado circular en sentido contrario al que hicimos en Diciembre, por si las moscas...


Así que a la altura de un gran canchal o pedrera y estando atentos a un hito situado en el lateral del sendero, nos desviamos de nuevo hacia nuestra izquierda, abandonando el que subiría a la Puerca por un perfecto trazado en zigzag, construido de forma inverosímil sobre la pared casi vertical, donde se aloja. Por él regresaríamos esta vez.


No sé que me ocurrió, cuando caminábamos sobre la pedrera, que perdí algún hito y al mirar el GPS, estábamos a una mayor cota del teórico sendero por el que debíamos ir. Pero también sabía que otra senda debía pasar por encima nuestra. Ni corto, ni perezoso, tiramos "parriba" por el canchal buscando los mejores pasos y apoyos, para no resbalarnos hacia abajo. Con un alto esfuerzo, conectamos con la senda arriba del todo.



A continuación, perdimos algo de cota, para situarnos encima del Collado de los Corzos, dando por fin con un claro y marcado sendero. Las vistas desde aquí, eran como mínimo, espectaculares y bestiales. Esas especies de crestas rocosas, como marcadas dorsales que se hundía desenfrenadamente hacia el barranco de Túnez, cuyas aguas eran obligadas a horadar las paredes calizas produciendo un impresionante barranco inaccesible. Y esa colosal pared vertical denominada "La Veleta".






A partir de aquí, el trazado era una maravilla, entre formaciones de rocas de las más extrañas e inimaginables, !! como "pa" perderse de noche por aquí !! y todo ese entorno montañero que nos envolvía.

De manera clara, nos conducía en descenso, hacia el barranco de Túnez.







Alcanzamos su menguado e insignificante cauce, tras pasar junto a floraciones rocosas que surgían aisladas o formando parte de diferentes dorsales, de las más diferentes y curiosas formas.


Lo atravesamos y pasamos a la ladera de enfrente, ya que el curso fluvial procedía de un angosto barranco rocoso, en principio o supuestamente, difícil de salvar, ya que caminábamos aguas arriba. Supongo que el sendero se trazó por esta parte para evitar las posibles crecidas que por esa zona serían impracticables e incluso los posibles saltos de agua que pudiera tener !!a qué investigo esa zona !!




Lo cierto es que al rato la senda nos devolvió de nuevo al cauce pasado un kilómetro y medio aproximadamente. Durante ese trayecto descubrimos un precioso arco pétreo, atravesamos otro arroyo tributario del anterior, que llevaba más agua en superficie, que el principal. Por supuesto también gozamos de las caprichosas formas de las rocas modeladas por la acción de los agentes atmosféricos.




Sinceramente, un trazado sin desperdicio alguno, llamativo a más no poder por el agreste entorno que nos rodeaba, se apreciaba perfectamente y quedaba completamente claro la salvaje, dura y seria, sierra de Castril, dónde no se podía caminar alegremente por cualquier parte, ya que en cualquier momento te podías encontrar con algún problema.

Alcanzamos de nuevo el cauce del Barranco de Túnez, aunque creo recordar, que nos daba la posibilidad de tomar dos direcciones, prácticamente opuestas, para alcanzar un mismo punto algo más adelante, una extensión de terreno con nogales sembrados y una casa muy derruida formada por diferentes capas de tierra separada mediante unas especies de plásticos, la Casa del Maestrillo, que según he leído y escuchado, se trató de una persona con esa profesión que se aisló de forma consciente del mundo que lo rodeaba retirándose hasta ese lugar, donde estuvo viviendo durante muchos años.












Mirando el mapa del IGN, justo en el punto donde nos encontrábamos, dos ramas, claramente diferenciadas, eran las que alimentaban y formaban el propio Barranco. A ambas, las limitaba al Noroeste las paredes de la Loma de los Tres Mojones, cuya cumbre divisoria era la Cuerda de las Empanadas, Una, la procedente del Collado del Salitre, al Noreste, estaba señalizada por un cartel metálico como senda de alto riesgo en condiciones de climatología adversa, la otra, por la que tiramos, procedente del Collado de la Cruz, situado al Suroeste, consistió en ir progresando por el curso seco de un arroyo de montaña, con un alto desnivel.




A partir de aquí, ya no vimos sendero claro, aunque sólo había que seguir el cauce y remontar entre piedras y bloques toda su longitud y así lo hicimos. Poco a poco fuimos acercándonos al Collado, hasta que ya en terreno abierto, lo alcanzamos.

Aprovechamos sendas de cabras para ir acercándonos a la ladera del Empanada y campo a través, con algo de intuición, comenzamos a ascender por la ladera, buscando los mejores pasos y siempre mirando a lo lejos y hacia arriba, para ir sorteando tempranamente los posibles obstáculos que nos encontrábamos.









Alcanzada la cuerda, enseguida pisamos el Empanada, con sus 2.106m de altitud

La verdad, que la impresión no fue tan impactante como en la anterior ocasión, donde la nieve,  tanto en el pico, como la escarcha sobre el mismo poste geodésico, le daba una nota diferente. Incluso los cortados cercanos a la cumbre, perdían algo de fuerza, sin ese manto blanco, a cuyo borde no nos podíamos acercar.

De todas formas es una cumbre que hay que realizar por sí misma y por el entorno en el que se encuentra. Es cierto, que cuando conoces los itinerarios por haberlos realizado en alguna otra ocasión, la tensión o "pellizco" de lo desconocido se pierde algo, aunque la montaña siempre muestras muchas caras diferentes.











Nos encontramos con otros montañeros que allí estaban, charlamos algo con ellos, nos fotografiamos y decidimos continuar, por lo que sería ya un trazado conocido para los dos, claro que sin el manto blanco de la nieve, que lo cubría en aquella ocasión.

Bajamos dirección Norte, la elevación del Empanada, por su divisoria, pegados a la arista de su cara Este, pasamos junto a unas estacas de madera, una vertical y otra apuntalándola en oblicuo y clavada sobre la anterior, como postes con refuerzo de una teórica alambrada que no existía, la verdad es que no sé cuál sería su utilidad. Conectamos con la larga Cuerda de las Empanadas, esta vez, si dejamos a nuestra izquierda y recorriéndola paralelamente, una alambrada metálica.





Comenzamos a disfrutar de algunos pinos aislados, muy diseminados, con verdaderas formas agonizantes, retorcidos por el paso del tiempo y por el esfuerzo de soportar las implacables condiciones climáticas de la zona, acompañados también por salpicones de matorral bajo de alta montaña, aunque igualmente disgregados.

Algunos pinos ubicados en lugares inimaginables.





Seguimos nuestro caminar por la Cuerda, aunque en alguna ocasión nos introducíamos en pequeños poljes, aunque era muy evidente el trayecto. Existía sendero, pero no se le podía perder el ojo, pues rápidamente lo perdías.


Llegando al final de la citada Cuerda de las Empanadas, próximos a la Morra de los Tres Mojones, iniciamos un descenso entre un clareado pinar, alcanzando el Collado del Salitre, con unas vistas a ambos lados excepcionales.






Salimos del Collado por la ladera Norte que forma el Cerro de la Carrasca, caminando a media ladera, por un sendero poco definido  y entre pinares, atravesamos, al menos, dos pequeños barrancos hasta dar con el Portacho, especie de puerta abierta entre rocas calizas, por donde te permitía el paso esta pequeña muralla pétrea.










Ya con dirección Sur, y superado el Portacho, nos encontramos con una zona más llana y amplia, la Serrezuela. En todo este tramo hasta las proximidades del cortijo de la Puerca, había que estar muy pendientes del Gps, ya que el sendero hitado, no era demasiado evidente y a la más mínima distracción, lo dejabas de ver confundiéndote con otros que por allí pasaban o así lo parecían. Cuento esto, porque tanto en la primera ocasión que intentamos realizar la circular, como en este mismo trazado, nos confundimos por la misma zona, cercanos a la Morra del Calar, menos mal, que en la anterior ruta, ya con frontales y noche oscura, pudimos corregir el error de forma rápida y clara sobre la nieve, que si no, estábamos aún allí.













Tras deambular algo más de lo necesario por esa pendiente de promontorios rocosos y pinares, dimos por fin con sendero claro, que nos llevó sin pérdida, a las terrazas de cultivo colindantes del Cortijo de la Puerca. Vi el cielo abierto, zona conocida que recordaba perfectamente de la otra vez.


Pasamos junto a la edificación y nos dirigimos hacia la cabecera de ese magnífico y zigzagueante sendero que nos iba a bajar hacia el río Castril. Un sendero para disfrutarlo, tanto en bajada como en subida, por su perfecta construcción y trazado, con unas vistas sublimes por la ubicación en la que se encuentra.








Una vez descendido, caminamos por la senda hasta llegar al punto donde por la mañana nos separamos para crear el circular. El resto del camino hasta el coche, se trataba del mismo de ida.



Una vez en el coche, cambio de calzado y directos a Castril, una buena ducha y a rehidratarnos convenientemente.

DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:





 Si quieres el track de la ruta, pincha en el siguiente enlace:

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=19151419

NOTA:

Con este blog solo quiero dejar constancia de algunas de las salidas que hago, normalmente acompañado de mis amigos, por las Sierras por las que me muevo. Sólo pretendo aportar mi experiencia personal, en el momento puntual de realizar mis itinerarios, que como comprenderéis pueden ser cambiantes en cuanto a climatología y estaciones del año y no es mi intención que las explicaciones, comentarios y fotos que acompañan a cada una de las entradas de este blog sirvan de guía para otros montañeros, ya que no tiene por qué ser ni la mejor opción de ruta, ni las mismas condiciones del tiempo, ni tampoco los tiempos empleados.
Deseo que os guste, sea de vuestro agrado y os sirva la información.


Gracias por vuestra visita.

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