domingo, 6 de junio de 2021

LINEAL DE SUBIDA AL PUNTAL DEL ENGALVO DESDE COTO RIOS

 

Ruta realizada el día 2 de Enero del 2017.

Fuimos Mª José y yo, Antonio, de escapada a la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, con pretensión de realizar tres rutas, aunque al final, no se cumplieron la totalidad de los objetivos que inicialmente planteamos.

En esta primera, la idea original era la de realizar una circular encumbrando el Castellón de los Toros, y si todo marchaba bien y teníamos fuerzas, intentar lo mismo con el Puntal de las Cabras o igual se llama el Engalvo, la toponimia es algo complejo de asegurar. Al final, nos quedamos con la subida a esta última cumbre y no llegamos a la principal de la jornada, realizando un itinerario lineal. Queda pendiente, para una ocasión futura, el ascenso al Castellón.

Respecto a los nombres de esas cumbres, si no me equivoco y según fuentes que he leído, quedarían de la siguiente manera. A la que yo, en un principio, he bautizado del puntal de las Cabras, la más occidental, la que en su base se halla la cueva de las Grajas, podría ser el Engalvo. Siguiendo hacia el oriente y encima de los Huerto Nuevos, se encontraría el auténtico puntal de las Cabras y cerrando esa cuerda, la más oriental, la Molata de Cubero y al Sur de esta última la Morra de las Hormigas. Creo que es así, con lo que todos los nombres del Puntal de las Cabras que mencionaba en esta entrada los cambiaré por el Engalvo, espero no dejarme ninguno atrás.

Nos hospedamos en Cazorla, en el Hotel Parque, lo hacemos ya de hace tiempo, su dueña, Felisa, un encanto de persona, nos trata muy bien e incluso hemos llegado a entablar una cierta amistad. Así, que si las rutas que traemos estudiadas, no están muy distantes en el Parque, no lo pensamos mucho y dormimos allí.

Tomamos dirección hacia Arroyo Frío y Coto Ríos, pasado este último, nos desviamos hacia los Llanos de Arance, pasamos junto a la piscifactoría y la Casa Control Molino de Eusebio y algo más adelante, aparcamos el vehículo junto a la barrera y la Casa de los Bonales, con su enorme alberca.


Con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, iniciamos con la misma incertidumbre que todas las rutas que realizo en esta sierra, por el desconocimiento de la misma y por la agreste orografía, que en cualquier momento, te puede desmontar el proyecto inicial que llevas estudiado, aunque, por supuesto, con la alegría y fascinación que me produce este bello entorno.

De momento caminábamos por un ancho carril de tierra paralelo al río Aguasmulas, lo primero que nos encontramos fue una fuente algo elaborada, disponía de una pequeña cubierta de medio punto, fuente de los Bonales.

Mucho frío, se veía nieve en todas las partes altas. Un tramo muy agradable, donde dimos con diferentes especies de pájaros por el camino, llegamos a la altura y pasamos junto a las ruinas del cortijo de la Paridera. Ya por entonces, y fue un común en esta ruta, nos llamaba poderosamente la atención un peñón esbelto que sobresalía con esplendor, la Piedra del Mulón.



Alcanzamos el encuentro entre el arroyo del Hombre que vertía sus aguas sobre el Aguasmulas, en ese punto abandonamos el cómodo carril para desviarnos por un ancho y marcado sendero, realmente otro carril, dejando a nuestras espaldas la Piedra del Mulón.

Recuerdo que una baliza de madera marcaba con una equis en blanco y rojo, que no continuaba por allí el GR, además de divisar los muros que formaban una presa rebosadero del arroyo. En esos momentos, el nivel del agua no la superaba y estaba helada su superficie, además de poseer un enorme árbol que cayó en sus aguas.




Algo más adelante comenzaron los problemas, yo disponía de varios track que pensaba combinar según mi proyecto. En principio, pensé atacar primeramente al Engalvo, para acabar, a continuación, sobre el Castellón, pero eso suponía abandonar por segunda vez un ancho e inconfundible carril, aunque yo prefiero la aventura, antes que la comodidad, el caso, es que siguiendo parte del track, veía que cada vez nos metía en más jaleos por la ladera que ascendíamos, era un engorroso caminar, que sobre todo a Mª José, le fastidiaba bastante.

Lo continuamos un tramo subiendo un cierto desnivel por la ladera plagada de pinos y matorral de bajo porte, pero viendo que no se llegaba a buen puerto, o al menos, no veíamos un ápice de mejoría, decidimos regresar hacia el carril. Por ello, en el track aparece un redondel casi iniciado el desvío por el arroyo del Hombre.


Sobre la marcha, cambiamos los planes, atacaríamos antes al Castellón y ya decidiríamos lo del Engalvo, puesto que lo dejaríamos atrás y habría que pensarlo.

Continuamos por la clara senda, gozando de las bellas vistas que obteníamos en color verde, de la vegetación y blanco, de la nieve en cotas superiores, estábamos en Andalucía, no??

Así nos encontramos con el cortijo del Ratón, recibiéndonos en primer lugar un pozo de nieve o una calera y luego los restos del cortijo, enclavado en un lugar envidiable, aunque supongo, duro, con el omnipresente peñón Piedra del Mulón en el horizonte.


Otra vez dudamos el itinerario a seguir, situados al Suroeste del Engalvo y al Noroeste del Castellón, aun podíamos realizar la circular a las dos elevaciones, pero ya no me fiaba de los track que llevaba cargados, así, que de momento descartamos el Engalvo y enfilamos hacia la posible subida hacia el Castellón de los Toros.

Del cortijo del Ratón salía una senda clara paralela al arroyo del Hombre, que nos iba bajado paulatinamente hasta llevarnos al nivel de su cauce, pero a la vez nos acercaba a unos inmensos paredones verticales, según el IGN, la zona de Cubero, por donde caía el arroyo en forma de diferentes cascadas escalonadas.




Por la zona de las cascadas, la cerrada de Cubero,  la senda se difuminaba y no estaba clara, además el terreno cogía pendiente con un firme de tierra helada que no daba demasiada seguridad, ni agarraban las suelas Vibram de nuestras botas y con el temor de no tener claro, ni siquiera, de que hubiera paso por allí, aunque el track que en esos momentos llevaba como orientación, sí lo indicaba.



Ante la posibilidad de lo expuesto de la zona, paredes verticales, estrechos, fuertes pendientes y supuestos pasos complejos, para superar la verticalidad del terreno, decidí dar marcha atrás y regresar por el mismo camino de ida, hasta alcanzar de nuevo el cortijo del Ratón.

Realmente, mi idea era la de retirada total y regresar al inicio de la ruta, pero en las ruinas, pensé intentar la subida al Engalvo, al menos, lo intentaríamos y si era complejo y caótico, no teníamos nada que perder, regresaríamos sin tener la duda de si era factible.

Para acceder a esta elevación, partimos por el Sur, la bordeamos por el Oeste y la atacamos por el Norte. Desde la proximidades del cortijo fuimos ascendiendo por la ladera Sur hasta alcanzar el collado situado al Oeste del pico, allí se ubicaba otro cortijo en ruinas, creo que el de las Grajas, para nuestra sorpresa, caminamos todo el trayecto por claro sendero.





Descendimos desde el collado por la ladera contraria a la de subida hasta alcanzar el fondo del valle por el que discurría el arroyo de las Grajas, luego comenzamos la subida, también por un senderillo sinuoso, pero muy evidente, siempre entre un magnífico pinar, hasta conseguir el collado a cuyo lado se encontraba el Engalvo.

Comentar, que antes de conseguir el collado, tuvimos que pasar por un tramo de fortísima pendiente lateral, que nos hizo avanzar lentamente y con mucha precaución.

Sólo quedó realizar una fácil trepada, utilizar algo las manos, para encumbrar el Engalvo, pico que en su coronación estaba formado por cúmulos de rocas.








Un rato gozando de las vistas, fotografiándonos, para luego tirar al lado opuesto del anterior collado, para comer sobre un precioso poyo que divisamos desde la elevación. Enseguida llegamos, nos quitamos las mochilas y nos sentamos en ese balcón natural y privilegiado, con unas vistas excelentes.










Al Norte, el pico Mirabueno, con su caseta de vigilancia, al Sur, el Castellón de los Toros, objetivo no conseguido de la jornada, al Suroeste la Piedra del Mulón, además de la infinidad de picos y sierras de alrededor.

Regresamos por el mismo camino que hicimos al ascenso, pero tomando una senda algo más directa con la bajada, para evitar esas pendientes laterales que sufrimos en la subida. Una vez en el cauce del arroyo de las Grajas, no pudimos caer en la tentación de escudriñarlo, ya que se trataba de un entorno muy curioso.

Se trataba de un encajonamiento del arroyo, paredes altas y verticales, además de intrincadas, con enormes cavidades, como la de las Grajas y enormes cobijos en sus laterales.
















Tras pasar un rato por allí, decidimos regresar y al menos, lo hicimos contentos, ya que, aunque la ruta inicial no la conseguimos, sí hicimos otra de enorme belleza y dureza.

Desde este punto el trazado fue por donde vinimos, alcanzamos el collado lateral al Engalvo, luego el cortijo del Ratón y el resto del itinerario, por el mismo de ida de la mañana.











DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




Si quieres el track de este recorrido, pincha sobre el siguiente enlace:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/lineal-de-subida-al-puntal-del-engalvo-desde-la-cf-los-bonales-75141270


NOTA:

 

Con este blog solo quiero dejar constancia de algunas de las salidas que hago, normalmente acompañado de mis amigos, por las Sierras por las que me muevo. Sólo pretendo aportar mi experiencia personal, en el momento puntual de realizar mis itinerarios, que como comprenderéis pueden ser cambiantes en cuanto a climatología y estaciones del año y no es mi intención que las explicaciones, comentarios y fotos que acompañan a cada una de las entradas de este blog sirvan de guía para otros montañeros, ya que no tiene por qué ser ni la mejor opción de ruta, ni las mismas condiciones del tiempo, ni tampoco los tiempos empleados.

Deseo que os guste, sea de vuestro agrado y os sirva la información.

 

Gracias por vuestra visita.


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