jueves, 28 de febrero de 2019

Circular desde el Puente de las Herrerías a los Poyos de la Mesa, subiendo a la Lancha de la Media Hanega


Ruta realizada el día 30 de Diciembre del 2015.

Siguiente ruta al día siguiente, que hicimos Mª José y yo, Antonio, por el Parque Natural de Cazorla. Segura y las Villas.

De Arroyo Frío, tomamos dirección hacia Vadillo Castril, y de aquí, hasta el Puente de las Herrerías, donde aparcamos el coche, en una mañana fría y solitaria. Fuimos los primeros en llegar dejando  nuestro vehículo sólo y abandonado en esos apartados aparcamientos.


Con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, iniciamos nuestra segunda andadura por estas sierras, con el objetivo principal de explorar a fondo los Poyos de la Mesa, que tanta fama le dio, Félix Rodríguez de la Fuente, con el programa de "El Hombre y la Tierra".

Las zonas colindantes al aparcamiento eran de expansión y recreo, con fuentes, artilugios para hacer barbacoas y pasar un espléndido día, junto al curso fluvial en sus inicios, del potente río Guadalquivir.

Comenzamos a caminar, dirección Sur, dejando el Puente de las Herrerías a nuestra derecha. El aparcamiento lo teníamos en la otra orilla, para ponernos en situación. Por un ancho carril que cortaba el tráfico motorizado mediante una barrera metálica y siguiendo la dirección de la senda hacia el Pino de las Cruces, como indicaba un poste indicativo en su inicio.




Sin pérdida, anduvimos paralelos al río Guadalquivir, entre un enorme pinar de esbeltos ejemplares, de vez en cuando despuntaba alguna formación o elevación rocosa, que te llamaba la atención.

Casi sin darnos cuenta, dejamos el Guadalquivir, para seguir paralelamente un pequeño arroyo tributario del gran río, el arroyo de los Habares, un curso pequeño, pero con corriente y saltos, que nos distrajo continuamente. Aquí tuvimos la suerte de ver una salamandra, que estaba en un estado muy penoso sobre el camino, con su piel bastante seca, la introducimos en el arroyo esperando que mejorara.


Alcanzamos una bifurcación marcada mediante postes indicativos, a la derecha hacia el Pino de las Cruces y a la izquierda, por donde tomamos, hacia los Poyos de la Mesa.

Al poco tiempo encontramos una nueva bifurcación, en esta ocasión tiramos por la de la derecha, siendo el ramal de la izquierda por donde regresaríamos de realizar la circular.



Desde su inicio, se trataba de un carril en ascenso, hasta que llegamos a una zona de falso llano, donde estaban ubicados los restos del cortijo del Arroyo de los Habares, lugar amplio al resguardo de los paredones verticales de los Poyos de la Mesa, al Norte y de la Peña Halcón y las Pegueras, al Sur.

Pero ese pequeño descanso duró poco, ya que enseguida proseguimos por el claro camino, que volvió a tomar una pronunciada pendiente.





Llevábamos dirección Sur,  hacia el collado de las Pegueras, en continuo y fuerte ascenso, pero por un firme muy cómodo, entre enormes pinos muchos de ellos atacados por muérdago. Eso, a mí, me llamó mucho la atención, ya que sólo conocía el muérdago de la sierra de Grazalema y hasta ahora no la había visto en otro lugar y menos, sobre pinos.


Bastante antes de alcanzar el citado collado, el camino cambiaba de dirección, ahora hacia el Este y dejando al Sur, la elevación de las Pegueras.




En última instancia abandonamos el cómodo y claro camino, para, entre un pinar, subir un corto recorrido, campo a través, y encontrarnos en un nuevo collado. El que separaba las Pegueras de la cordal de la Loma de la Mesa.

Las vistas que se abrieron en esta zona eran inesperadas, sorprendentes. Un profundo valle por donde discurría el arroyo de los Tornillos de Gualay. Cortados y paredes verticales, el cerro de los Torcales de Pedro, el Calar de Juana, algo tapado por las Pegueras que estaban situadas delante. Un espectáculo.





Del collado, tiramos hacia el extremo más Sur de esa cordal de la Loma de la Mesa, tratándose de unos enormes bloques pétreos, con caídas importantes, al que no, sin algún esfuerzo y búsqueda de algunos pasos, nos encaramamos.

Excelente lugar de oteo, donde se ganaba en perspectiva, respecto al collado y sobre todo, la visión de la cordillera de los Agrios, ruta espectacular y montañera que tuve la suerte de realizar anteriormente.





Tras fotografiarnos y admirar las vistas desde ese trono de piedra, continuamos por un sinuoso, algo colgado y creo, único sendero posible para salir de la encrucijada aquella, hasta que dimos a terreno abierto, siempre entre pinos esbeltos.

En esos momentos, habíamos perdido la divisoria de la cordal, con lo que de nuevo intentamos conseguirla, subiendo por una pendiente de rocas calizas, como si la hubiesen desparramado por ella, hasta alcanzar unos enormes hitos de piedra, pero una vez allí, divisamos otro claro carril al que nos dirigimos.












Este camino nos llevaba dirección Noreste, entre la cordal de la Loma de la Mesa y la de la Lancha de la Media Hanega, a cierta altura y teniendo a la vista las afiladas y pendientes laderas de la Lancha anterior, se me apeteció subir a su cumbre y así lo hice, mientras Mª José continuaba por el carril, yo me desviaría hacia la cordal caliza y luego intentaríamos vernos en un punto más adelantado sobre el camino.

Campo a través logré subir a la cordal pétrea y una vez allí, la recorrí siguiendo su divisoria de vertientes. Bonita, agradable, con preciosas vistas y siguiendo de reojillo a ella, caminando por el camino, aunque los altos pinos que nos dividían, impedían la localización visual la mayoría de las veces.

Una vez encumbrado y recorrido algún tramo más de esa preciosa cordal, decido abandonarla y descender por una inclinadísima ladera que ya había estudiado algo anteriormente, mientras caminaba por la afilada cresta.

No difícil, pero si guardando toda la precaución posible, fui descendiendo entre los pinos, lo que me provocó perder la orientación y dudar en qué punto del camino saldría para encontrarme con ella.













Durante el trayecto vi varios gamos y una sima algo profunda, como si de un pozo se tratase, como para ir de noche por aquí!!

Una vez en el camino, tuve que pegar dos bocinazos para dar con ella, pero rápidamente nos reunimos.

Reagrupados, ascendimos la ladera opuesta, siguiendo la dirección aproximada de bajada que traía, para campo a través, pisar una elevación de 1.665m de la Loma de la Mesa, descender siguiendo longitudinalmente la cordal un tramo, dirección Noreste, alternando hitos y algo de campo a través, para descender de ella por la parte más cómoda y fácil que observamos.







Cambiamos la dirección a Noroeste, para entrar en un terreno relativamente llano, con pocos pinos, cruzamos el camino que tomaríamos posteriormente para el regreso y continuamos hacia los Poyos de la Mesa, dando con otro camino que nos llevó por todo el contorno Sur y Oeste de esa inmensa plataforma que son los Poyos de la Mesa, viendo y fotografiando ese gran arco rocoso, que la naturaleza caprichosamente esculpió.












Toda su cara Oeste como la Norte, son tajos verticales que limitan a una amplia superficie relativamente horizontal, con suaves lomas por donde caminar. Nosotros alcanzamos su peculiar poste geodésico, situado en la parte Norte más Occidental. Allí nos encontramos con un montañero palentino.











Todavía no me explico porque no la bordeamos completamente, como en principio tenía proyectado, pero el caso es que tras estar un rato por los alrededores del poste geodésico, de repente nos vimos caminando hacia el Sur por la plataforma, hasta dar con un claro camino que nos llevó al que tomamos al dirigirnos hacia la plataforma. No lo abandonamos en ningún momento y nos condujo hasta el que nos iba a bajar mediante varios zigzags, de cota.






Este último carril, nos descendió de cota por el único punto posible, situado entre la ladera Oeste de la Loma de las Mesas y las estribaciones o murallones cortadas a pico de la parte Sur de los Poyos de la Mesa.

Un carril que poco a poco se convirtió en senda montañera que nos iba descendiendo por el fondo de la vaguada formada por el encuentro de las laderas mencionadas anteriormente.

Era curioso ver esas inmensas laderas, prácticamente, placas calizas de enormes proporciones, en las que los pinos se aferraban firmemente a ellas. Impresionaban sus agrestes y elevadas pendientes.









Esta senda nos llevó al punto donde por la mañana, a la ida, nos desviamos para realizar la circular, junto al arroyo de los Habares.



El resto del itinerario fue por el mismo de ida, caminando ya con una luz escasa.

DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




Si quieres el track de la ruta, pincha en el siguiente enlace:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-desde-el-puente-de-las-herrerias-a-los-poyos-de-la-mesa-33597406

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