jueves, 6 de febrero de 2020

Circular a la Sierra de Loja. Subida al Hacho de Loja


Ruta realizada el día 9 de Abril del 2016.

Fuimos Mª José y yo, Antonio, a realizar una de esas rutas, que cuando pasas por la carretera hacia otros destinos, siempre dices, esa sierra la tengo que subir alguna vez. Y llegó el momento.

Nuestra pretensión era no sólo subir a su máxima cota, el Hacho de Loja con sus 1.024m de altitud, sino de intentar recorrerla completamente, explorarla al máximo.

Llegamos a Loja por la autovía A-92, procedentes de Sevilla, aunque nosotros entramos por la primera salida que nos encontramos, creo que es más cómoda la segunda entrada, por la zona del Barrio de San Antonio y del polígono Industrial Manzanil 1.

No abandonamos en ningún momento la carretera A-4154, cruzamos el río Genil por el Puente Aliatar y siempre con dirección, Priego de Córdoba, alcanzamos la venta el Frontil, próximos al club de tenis. Por una de esas calles dejamos el vehículo.

Con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, iniciamos este itinerario, a priori poco trabajado y estudiado, ya que lo elegimos, in extremis, en el último momento del día anterior y sólo me dio tiempo de organizar un poco, al menos, el comienzo, aunque con bastantes dudas de cómo acabarlo.

Nosotros partimos muy cercanos a la estación de ferrocarril de Loja, nos encontrábamos en las Urbanizaciones, junto a unas casas mansiones, que a más de uno, le gustaría tener.

Atravesamos la carretera (hacia la izquierda iría a Loja y a la derecha a Priego de Córdoba o Zagra) Ya teníamos enfrente toda la sierra de Este a Oeste, que pretendíamos patear y prácticamente desde aquí, observábamos casi todos los puntos interesantes que queríamos conseguir.


Pasamos de zona urbana a Sierra, al instante, entre el terreno que separaba dos viviendas y señalizado por un cartel de madera muy oscurecido y envejecido, que indicaba "subida al Hacho" (había que acercarse, para poderlo leer), dirección Norte.

Ya no era Loja, sino Sierra de Loja. Nos dirigimos a unas cuevas o abrigos que desde abajo nos llamaron la atención, para ello atravesamos un campo de olivos, bastante separados entre sí. Una vez en ellas, nos dimos cuenta que se trataba de unas pequeñas oquedades, que aunque curiosas, parecían más interesante desde lejos, que cuando estuvimos cerca.


Aquí tuvimos la primera duda sobre como continuar el recorrido. Como yo llevaba la batuta de jefe y guía, decidí desplazarme lo más al Oeste posible, para recorrerla longitudinalmente, así que continuamos subiendo por un terreno muy incómodo, ya que se trataba de tierra suelta que con la inclinación, te hacía resbalar las botas bastante, dándote poca seguridad y tensionándote las piernas en exceso.

Me hubiera gustado alcanzar la parte superior de esa vertiente o ladera, e ir por la coronación, pero sabía que encima nuestra estaban los terrenos del cortijo Hachuela y posiblemente, nos encontraríamos con algún vallado, así que, cuando dimos con un sendero relativamente bien marcado, posiblemente de cabras u ovejas, lo seguimos.

Recorrimos  un largo tramo dirección Oeste por la ladera Sur, a una altitud, más cercana de su parte superior que a la inferior, pasando en algunos momentos bajo riscos de piedras y algunos paredones verticales, así como algunos que otros pequeños barrancos abiertos por los arroyos estacionales y siempre con una pronunciada pendiente lateral, que te hacía buscar en muchas ocasiones, el paso adecuado para no resbalar por ese incómodo firme que siempre tuvimos en este trayecto.



Siempre con unas vistas excelentes sobre la propia Loja y su iglesia Mayor, así como, su característica estación de trenes y el Palacio de Aliatar, entre otras edificaciones singulares. También toda la Sierra Gorda al fondo y como colofón,  Sierra Nevada, con el manto blanco bien conservado, aún en estas fechas.



Pasamos cerca de pequeños riscos de piedras y no perdimos la oportunidad para subirnos sobre ellos.

Al final de este trayecto, nos encontramos con otro murallón pétreo, que se interponía en nuestro camino. Aquí tuvimos que decidir si continuar y bordearlo por la izquierda nuestra, que nos suponía descender de cota y no teníamos total certeza de poder continuar para posteriormente, poder coronarlo, o hacia nuestra derecha, que suponía ascender al cercano collado y único paso posible en ese momento, ya que estaba flanqueado por riscos de piedra.

En el collado se observaba un vallado, aunque daba la impresión de ser una portilla de paso. Para allá tiramos, en poco tiempo estuvimos junto al cercado que pasamos por encima sin dificultad, ya que era muy bajo y nos encontramos en una especie de rellano herboso.







Curiosamente, es como si nos hubiésemos metido en un pequeño recinto vallado, ya que estábamos limitados a nuestro alrededor por tres líneas de vallas, la saltada, una enfrente que nos separaba de un campo de olivos y una última lateral, que unía ambas, sólo nos quedaba una dirección posible libre de obstáculos y precisamente, era la que estaba buscando, la que nos llevaría por la cordal de la estribación que quería alcanzar.

Primero fuimos por un difuso sendero, pero que nos sirvió para evitarnos toda la maleza que nos rodeaba, hasta que llegamos al extremo rocoso, donde fuimos de piedra en piedra hasta asomarnos a un magnífico mirador natural.

Desde allí, otra fantástica y diferente perspectiva de la localidad de Loja y de todo su entorno, así como la localización del último saliente de esta sierra hacia el Oeste, donde se ubicaba una casetilla con diferentes antenas, donde decidimos que podríamos pasar a la vuelta.






Este fue el punto más Occidental que alcanzamos en este inicio de ruta, me gustaría haber realizado la vuelta atrás por una zona diferente, por el mismo borde o coronación de esa estribación, pero suponía saltar vallas y aún no sabía ni cómo iba a plantear el recorrido principal de subida al Hacho, ni cuánto nos iba a llevar de tiempo, así que decidimos tomar el mismo sendero de ida.

Al final, sólo en puntuales ocasiones, coincidimos caminar por el mismo, ya que había una multitud de senderillos e íbamos tomando los más cómodos.

Pasamos el saliente rocoso al que nos subimos y cuando tuvimos a la vista toda la ladera de subida hacia el Hacho. Decididamente, emprendimos el ascenso hacia la cumbre y conectamos con un marcado sendero que mediante multitud de zigzags iba mitigando la pendiente por un terreno muy suelto y trabajoso.








Durante el ascenso fuimos dejando de lado una gran dorsal pétrea, que se adaptaba a la pendiente de la ladera a la que coronaba, volvieron a salir diferentes peñones o salientes rocosos, a modo de miradores naturales excelentes, sobre todo de la localidad de Loja.

El sendero estaba trazado entre un pinar que ocupaba casi toda la extensión de la ladera inclinada, de vez en cuando aparecía algún ciprés mezclado con ellos. Un sendero algo deteriorado por las correnteras de agua y terreno muy suelto, que a la mínima, te derrapaba la "trasera"

Alcanzamos la parte superior de esa subida, bordeando ligeramente un cerro cimero por su parte Este, que no era otra cosa, que el extremo de una pequeña estribación o espolón que salía perpendicular a la cordal principal del Hacho.






Cambiamos de dirección respecto a la que llevábamos, ahora Noreste, con idea de alcanzar el siguiente collado que se nos presentaba. Caminábamos en esta ocasión por una vaguada, con menor pendiente y entre pinos que nos proporcionaban una agradable sombra, en una de las piedras de la zona,  nos sentamos a tomarnos unas frutas.

Tras el descanso y reporte energético, alcanzamos el collado, un lugar llano, lleno de hierbas y de reducido tamaño, que te invitaba a tumbarte y relajarte, pero, ni por tiempo, ni porque las hierbas que tan bonitas se veían, se transformaron en pinchosas e incómodas, nos paramos demasiado.



Este lugar era un cruce de camino, a él se llegaba por un cuidado y mantenido sendero, desde la carretera A-4154, en el KM 9, junto a una cantera de áridos y cerca del cortijo de la Quintanilla y de él, partía otra senda, perfectamente realizada y mantenida que nos conducía hacia la cumbre del Hacho y una caseta con una serie de antenas. También salía una tercera rama, aunque respecto a las otras dos, era bastante difusa, pero también poseía un cartel indicativo, aunque algo difícil de descifrar "Peñón de las Cinco o Peñón de Ta las Cincojo"

Supongo que indicará la primera opción, Peñón de las Cinco, según el IGN, creo, El Hachuelo, al que terminé subiendo, pero se trataba de un sendero de tercer orden, comparado con el de subida al Hacho, que no daba la más mínima posibilidad de pérdida.





En esta encrucijada, nos llevamos un tiempo, para intentar dar continuidad a nuestro trazado y de qué forma. Decidimos la subida al Hacho, con idea de terminar de nuevo aquí, que al final no hicimos.

La subida, por un perfecto sendero, como los antiguos de herradura, igual lo era, nos llevó sin vacilación a la parte más alta de esta sierra, aunque antes, dimos con una rampa metálica, supongo para lanzarse en parapente o similar y casi arriba del todo, nos desviamos hacia una caseta con antenas, ubicada en el extremo más Occidental de la dorsal de coronación del Hacho.








Una caseta protegida por un vallado con candado a todo su alrededor, que la protegía frente a los curiosos.

En la cresta cimera, en el lado opuesto a la caseta, ahora marcado con algunos hitos, estaba el poste geodésico del Hacho de Loja, al que llegamos enseguida, pero antes, cruzamos la perfecta senda que utilizamos de subida, que nos hubiera llevado hasta aquí, y que por aquí, también descendía por la otra vertiente.

Tras comer apoyando las espaldas sobre el poste geodésico y gozar de las espléndidas vistas que gozábamos desde este observatorio, llegó el momento de continuar y de volver a decidir que recorrido realizar.









La primera idea que tenía era la de alcanzar el Hachuelo, según el IGN, o supongo, el peñón del Cinco, como indicaba el anterior cartel que encontramos y concluiríamos este corto trazado circular, en el llano del último collado conquistado.

Pero por otro lado, se me antojaba continuar por la cordal Noreste, una estribación que nacía a una cota inferior al Hacho, que me gustaría explorar, así que decidimos hacer un recorrido intermedio y algo más lógico.

Regresamos unos metros por el mismo al que accedimos al hito cimero, para bajar por su vertiente Sur, por un difuso sendero, pero que tenía la seguridad de su existencia, por disponer de un track con un recorrido circular por la cumbre, terminando aproximadamente a la altura del cartel que anunciaba la Peña del Cinco, además, por ver desde arriba dos postes de madera de los que marcan las sendas.

Al final del mismo, alcanzamos un rellano muy atractivo dónde vimos un nuevo poste que parecía ofrecernos una continuidad a nuestra trayectoria (esa no la tenía controlada en mi aparato electrónico), pero por otro lado, estaba en la base del Hachuelo. ¿Qué podía hacer en esa circunstancia? Pues, subirlo, sino, a que había venido. En poco tiempo estuve arriba ascendiendo por intuición y por algún roquedo, hasta conseguir esa segunda cumbre, que no era otra cosa que el punto más alto de una larga cordal pétrea, que se desparramaba sobre la ladera inclinada.






Vuelta atrás y regresar al rellano, tras algunas fotos en la cumbre y tomar la dirección marcada por el poste, donde se apreciaba que era bastante usado por lo manchado de su recorrido.

Lo aprovechamos un corto tramo, ya que enseguida lo dejamos para acometer la cordal.

Entre pinos pudimos ver como la dorsal más Noreste de esta sierra, la que pretendíamos recorrer, tomaba otra dirección diferente a la del sendero que cogimos, que tiraba pendiente abajo, por la vaguada, pegado a los paredones verticales, según IGN, denominados El Algibe, dirección Norte.

Esta senda estaba marcada mediante hitos de piedras y en el lugar que nos encontrábamos, no era muy evidente, pero total, como aún no teníamos claro ni por donde bajar, qué más daba perderla.

Nos dirigimos a la clara cordal por terreno mixto, aunque, a medida que nos fuimos metiendo en faena, las rocas fueron ganando terreno. La recorrimos completa, de hecho, perdimos una buena cota por tal de conseguir asomarnos al extremo más alejado.

Vistas impresionante durante todo el recorrido, además de buenos cortados y la espectacular visión de esta sierra hacia atrás, mirándola en sentido inverso al avance sobre la dorsal.








Aquí pensé que podríamos ir cerrando la circular, bajando por la ladera Norte, en algunos lugares era imposible, pero en otros, había que probar. Eso hicimos y al segundo intento, logramos descender buscando la conexión con el supuesto sendero que debía de bajar por la vaguada anterior, tras utilizar sendas de animales, pasando por matorral bajo, tipo aulagas, logramos alcanzar el pinar que se encontraba ocupando la vaguada.

Pasamos una pedrera, un canchal y dimos con el sendero que lo seguimos hasta que nos dejó en un carril, pasando justamente antes por una cantera abandonada y utilizada como cobijo de animales, ya que había bastantes bañeras como abrevaderos y ruedas, como comederos, creo yo.








Este carril, al momento, desembocó en otro, que se unía a la carretera A- 4154, hacia la derecha, nosotros fuimos hacia la izquierda, dirección a un enorme hueco producido por otra cantera, la cual, bordeamos perimetralmente un tramo, por arriba, pasamos una bifurcación del camino, tomando el de la derecha.

Este tramo describía una amplia curva, aunque poco perceptible caminando sobre él y nos llevó al encuentro con otro carril. Lo tomamos a la izquierda, ya que hacia la derecha un poste de madera indicaba mediante una equis, trayectoria incorrecta.

Pasamos por un establo, que dejamos a nuestra derecha y ya no abandonamos el carril en ningún momento, salvo para acercarnos a una caseta con antenas, la que vimos desde el extremo rocoso al que nos acercamos en primer lugar en este trazado.










Aunque prácticamente, no paramos allí, ya que existía un ruido enorme, por la electricidad que pasaba por los cables y preferimos continuar. Bajamos el resto del carril, dejando de lado la Ermita del  Calvario, en estado ruinoso y llegamos a las primeras viviendas de la población.




Ya por sus calles, recorrimos varias, hasta que dimos con nuestro coche, donde nos cambiamos de calzado y algunas prendas. Aprovechamos que estábamos en Granada y nos tomamos unas cervezas con sus correspondientes tapas.




 DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




 Si quieres el track de la ruta, pincha en el siguiente enlace:




NOTA:

Con este blog solo quiero dejar constancia de algunas de las salidas que hago, normalmente acompañado de mis amigos, por las Sierras por las que me muevo. Sólo pretendo aportar mi experiencia personal, en el momento puntual de realizar mis itinerarios, que como comprenderéis pueden ser cambiantes en cuanto a climatología y estaciones del año y no es mi intención que las explicaciones, comentarios y fotos que acompañan a cada una de las entradas de este blog sirvan de guía para otros montañeros, ya que no tiene por qué ser ni la mejor opción de ruta, ni las mismas condiciones del tiempo, ni tampoco los tiempos empleados.
Deseo que os guste, sea de vuestro agrado y os sirva la información.

Gracias por vuestra visita.

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