domingo, 15 de octubre de 2017

Lineal de subida al Cuetu Cabroneru, desde Soto de Sajambre

Ruta realizada el día 25 de Julio del 2015

Nuestra primera escapada del año, a nuestra particular Meca de peregrinación obligatoria. Donde se ubican y concentran un innumerable porcentaje de todos los picos de este país, para todos los gustos y niveles.

Fuimos Mª José y yo, Antonio, a pasar unos días por el Norte, a Asturias concretamente y con diferentes proyectos a realizar, unos que cumplimos y otros que intentaremos hacerlos en otras incursiones futuras.

Nos hospedamos en Oseja de Sajambre, en tierras leonesas, ya que nuestra primera ruta proyectada, el Cantu Cabroneru, la tenía estudiada desde esta zona como mejor opción.

Así, que a la mañana siguiente y bien temprano, sin desayunar, nos trasladamos al cercano y vecino pueblo de Soto de Sajambre, con la idea de encontrar algún bar abierto y tomarnos un suculento desayuno. No fue así, nos encontramos con una pequeña población, donde parecía que no la habitaba un alma.


Un frío matinal que cortaba el aire, ningún movimiento en las casas, ni siquiera luces, es más, ni perros, ni gatos. Ningún vecino deambulando por las calles. Estaba claro, subiríamos sin ningún aporte energético, pero de repente, casi al final de la calle principal, c/ Guadal.noriega, al pasar junto al Hostal Peña Santa, con el único bar, creo, existente, nos dimos cuenta que estaba su dueño dentro finalizando los últimos detalles para abrirlo.

Vimos el cielo abierto, para adentro flechados, lástima que sólo nos pudo ofrecer un café y magdalenas, pero bueno, eso, mejor que ir con el estómago vacío.

Salimos algo contrariados del local, no por el trato, que fue muy cordial, si no que yo sin una tostada de jamón, no soy persona, siendo poco amante de la bollería.

Nos colocamos de nuevo la mochila a la espalda y con las botas de montañas en los pies, dimos comienzo a esta ruta.

Continuamos por la calle principal dejando a nuestra derecha el puente que cruzaba la Riega de agüera, que llevamos todo el tiempo paralela a nosotros y poco a poco fuimos despegándonos de las últimas viviendas de la población en un continuo camino ascendente.



Pasamos por un pequeño cercado donde una yegua amamantaba a su pequeño potrillo, teniendo ya las primeras vistas sobre Soto de Sajambre, que iba quedando bajo nuestros pies, rodeado de un enorme bosque y sobre un valle bordeado por multitud de elevaciones.



Se trataba de un camino de tierra cómodo de caminar, siempre para arriba. En algunos tramos, se dejaba ver al fondo, entre las nubes bajas, los paredones verticales que daban acceso a la Pica Beza, por la zona de Bermeya la Huesal.


Pasamos junto a una edificación derruida y más adelante, llegamos a un cruce señalizado mediante postes verticales, donde tomamos la dirección hacia Amieva, por la senda del Arcediano (según tengo entendido, se trataba de un señor asturiano que dedicó mucho tiempo y dinero en el mantenimiento y restauración de este tramo, por donde antiguamente se transportaba el mineral de hierro de las minas a los núcleos urbanos)



En el mismo cruce nos pasó una curiosa anécdota, nos encontramos un enorme y dorado caballo poco huidizo , al contrario, se nos vino para nosotros. En ese momento estaba comiéndome un plátano y la cáscara que aún tenía en la mano, se la ofrecí. No le hizo asco y se la comió gratamente, fotos y continuamos por la senda, a esto que el caballo nos acompaña, nos adelanta y cuando se encuentra por delante nuestra, como agradecimiento al manjar entregado, se tiró el cuesco más largo que he escuchado, nos dejó Rubio!! !!Yo creo que el plátano, le sienta fatal a los caballos!!



Tras ese pequeño desconcierto, continuamos por esa senda, más bien un camino, dirección a Los Collados, amplia superficie herbosa al sur del Jurcueto. Plagadas de las omnipresentes vacas, que en más de una ocasión nos hicieron rectificar nuestro trazado, no me fío ni un pelo de esos bichos. Siempre paralelos al pequeño cauce de la Riega del Castiello.







Alcanzado Los Collados, las vistas sobre los alrededores era magnífica, los farallones de Beza, mucho más cercanos, el propio Jurcueto, tan próximo. el coqueto valle de la majada de Pandemones y por supuesto, el resto de cumbres que nos envolvían.





Continuamos desde aquí ya por senda, pero muy marcada, que bordeaba desde el Sur hasta el Norte, el pico Jurcueto.



Pasamos por encima de Pandemones, nos encajamos por la zona del Porrón y alcazamos el Puerto de Beza, donde había una fuente con abrevadero, que aprovechamos como asiento para picar unas frutas.
Tras el descanso y aporte energético, teníamos delante nuestra, la Canal de Misa, el único paso evidente para salvar la pared pétrea que se interponía entre nosotros y nuestro objetivo, para allá que nos dirigimos. Una evidente, clara y fuerte pendiente que nos llevó a la misma boca de la canal, una fisura marcada y estrecha en la imponente muralla vertical caliza.













Situados en la parte superior de la misma, las vistas nos dejaron atónitos por dos motivos, el primero, por las maravillosas y amplias vistas que de nuevo se nos abrían por delante nuestra y la segunda, porque aún nos quedaba un largo pateo para conseguir encumbrar el ansiado pico.



Realmente, nuestro objetivo lo vimos a medias, semioculto en la niebla y en Asturias, ese fenómeno me da mucho respeto. Lo digo, porque a medida que nos íbamos acercando al Cueto Cabroneru, se me antojó subir a los dos picos previos, el Beza y el Cebolleda, que nos hubiese dado tiempo y podríamos haberlo hecho, pero por culpa del tiempo que se nos echaba encima, vi más prudente hacer el principal.

Anduvimos pegados a las bases de las elevaciones previas a nuestra cumbre del día, por su lado Oeste. Era como caminar por la ladera de un enorme montículo herboso, cuya cumbre contenía tres montículos pétreos puros que se distinguían con claridad del resto del paisaje.



Pasamos lateralmente los dos collados que separaban Beza de Cebolleda y este último de Cuetu Cabroneru, además con un magnífico tiempo, la niebla se había levantado dejando un cielo azul limpio e intenso, hasta que comenzamos a bordear nuestro objetivo para acometerlo por su ladera Noroeste, cuando casi sin previo aviso, de nuevo una niebla espesa nos empezó a invadir.




Parte de esa subida la hicimos cubiertos y en otros momentos de disipaba, eran unas nubes muy cambiantes, el caso es que seguimos ascendiendo y llegó un momento en que nos encontramos por encima de ellas. Un precioso mar de nubes a nuestros pies.





Seguimos ascendiendo hasta alcanzar el collado que separa los dos picos que forman esta cumbre, alcanzamos el principal, de 2000m de altitud, no sin prestar bastante atención a algunos pasos con algo de patio, pero de reducida dificultad. Vistas espectaculares de los Picos de Europa y de todo ese entorno privilegiado.

Fotos hacia todas direcciones y con el piolet como hito y vértice geodésico del Cantu Cabronero. Descendimos por el mismo camino al collado y ascendimos a la otra elevación de 3m menor, allí nos tomamos los bocatas gozando de este magnífico mirador natural.









Coincidimos durante los metros finales de subida y en las cumbres, con dos o tres parejas, que plantearon el mismo objetivo que nosotros para ese día.

Tras el merecido descanso, reanudamos la marcha emprendiendo el regreso por el mismo camino de ida, hasta alcanzar la parte inferior de la Canal de Misa. Regresamos temprano y con cierto resquemor de no haber subido a las dos elevaciones, junto a la que pasamos para conquistar la realizada, con lo que nos planteamos subir alguna cumbre más antes de dar por terminada la ruta.







Decidimos subir al Laconia, por supuesto siempre llevo varios track cargados para poder realizar diferentes opciones, y en lugar de seguir descendiendo hasta dar de nuevo con la fuente del Puerto de Beza, sin perder cota, nos trasladamos campo a través, dirección Noroeste, paralelos a la base longitudinal rocosa, que formaba el murallón donde se encontraba la Canal, hasta alcanzar la Portillera.





Cruzada la Portilla y ya al otro lado del vallado, lo recorrimos paralelamente, dirección Oeste, al principio algo más alejados, para a mediados y final del recorrido, pegados completamente.

Realmente, caminábamos por la divisoria de vertientes, mucho más acusada a nuestra izquierda, hacia el Sur, mientras que hacia el Norte era más suave, con grandes dolinas y depresiones en el terreno. Pasamos junto a una torre de electricidad y a las vacas que andaban por todas partes, te las encontrabas arriba, abajo y por supuesto, en medio. También se quiso sumar a la escena un pequeño rebeco, que huía despavorido de nosotros, por la parte alta, hacia donde nos dirigíamos.






A medida que tomábamos altura, las vistas hacia atrás, otra vez con el cielo despejado, de las tres elevaciones rocosas, de las que una de ellas, era el Cantu Cabronero, eran simplemente mayúsculas.


Tras un buen rato de subida, fuimos llegando a la teórica cumbre del pico Laconia, ya que no era una cumbre clásica, sino una elevación algo más prominente, de una línea de cortados que limitaban y formaban al valle profundo, donde en su interior, discurría el río Sella.



Era impactante este mirador sobre el Sella, aunque un tanto extraño, ya que tuvimos que saltar un pequeño muro sobre los riscos de cumbre y no recuerdo si alguna alambrada, me imagino que a forma de pretil para el ganado para no caer hacia el vacío del otro lado.

Daba miedo asomarse al borde, verticalidad absoluta, agujas pétreas recubiertas de hierbas verdes, quedaban mucho más abajo de nuestros pies, una visión sobrecogedora y a la vez, impresionante.
"Aquí llegamos a gastar un carrete completo de la cámara digital"









Llegó el momento de regresar, a nuestro pesar, invertimos el camino de ida, hasta alcanzar de nuevo la Portillera y desde aquí, hasta el Puerto de Beza y su fuente, ya que nuestra pretensión, era la de bordear en la bajada, el pico Jurcueto por el Este, el lado contrario al que realizamos en la subida, aunque sinceramente, no mereció la pena, ya que se trataba de un sendero poco marcado, sobre todo al comienzo, con bastante vegetación algo incomoda.

Nos costó intuición y un tiempo , buscar los mejores pasos entre la vegetación, pisar entre los claros hasta conectar con el sendero, ya algo más abajo, que aunque marcado, la vegetación iba cubriendo.
Alcanzamos el carril, por el que por la mañana subimos, y ya por repetido itinerario, llegamos al pueblo de Soto de Sajambre, donde en el mismo bar, en esta ocasión, en lugar de cafés, cayeron varias cervezas.









DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




Si quieres el track de la ruta, pincha sobre el siguiente enlace:



NOTA:

Con este blog solo quiero dejar constancia de algunas de las salidas que hago, normalmente acompañado de mis amigos, por las Sierras por las que me muevo. Sólo pretendo aportar mi experiencia personal, en el momento puntual de realizar mis itinerarios, que como comprenderéis pueden ser cambiantes en cuanto a climatología y estaciones del año y no es mi intención que las explicaciones, comentarios y fotos que acompañan a cada una de las entradas de este blog sirvan de guía para otros montañeros, ya que no tiene por qué ser ni la mejor opción de ruta, ni las mismas condiciones del tiempo, ni tampoco los tiempos empleados.
Deseo que os guste, sea de vuestro agrado y os sirva la información.


Gracias por vuestra visita.