miércoles, 2 de mayo de 2018

Circular de subida al Peñón de la Mata, Jorobado y Majalijar desde el cortijo de los Asperones


Ruta realizada el día 10 de Octubre del 2015.

Fuimos Mª José y yo, Antonio, a descubrir parte de esta sierra granadina, tan desconocida y al mismo tiempo con muchas ganas de conocerla, ya que desde el coche y dirección hacia Almería, lugar de veraneo durante varios años, siempre me había llamado poderosísima la atención.

Procedentes de Deifontes, pueblo granadino donde se hace un curioso vino tinto, con sabor dulzón, fuimos hacia la localidad de Cogollos de la Vega, pero antes de llegar a la población, nos desviamos hacia la izquierda, trazando un ángulo de 180º para tirar por un carril denominado "Camino de las Acequias" que nos llevaría hasta el cortijo de los Asperones.


Pasamos por la zona de los Pajarillos, para a continuación, pasar por el Sur del Cerro de la Hoz y llegar a la zona de las Acequias, justamente debajo, o mejor dicho, al Sur del cerro de Majada de la Torre. En un rellano entre olivos dejamos aparcado el vehículo.

Todo ese trayecto motorizado, era entre campos de cultivo, la mayoría olivos y siempre al Sur de la fantástica y enorme ladera de Sierra Arana, custodiado por el pico Gordo, por la zona que comento.

Con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, iniciamos esta ruta caminando un corto trayecto por el propio carril, llegando a una cadena que cortaba el carril,  para coger un desvío hacia el Sur, dirección aproximada hacia el cortijo de los Hoyos, donde ya dimos con un marcado y claro sendero, que comenzó a ascender por la ladera Norte de la Sierra de Cogollos y con sentido inverso al que trajimos en coche.



Nos subió a la misma divisoria, al collado de San Agustín, donde se tenían unas vistas extraordinarias. Hacia el Oeste, el peñón a realizar, un tetón rocoso de paredes verticales, a priori, difíciles de acceder  y en sentido inverso, toda la larga dorsal que pretendíamos caminar, con las subidas a las diferentes elevaciones que encontraríamos por el camino.






Tomamos por el sendero que pasaba por la zona de la Umbría del Peñón de la Mata, es decir, por la ladera Norte, lo fuimos envolviendo a una cota inferior, hasta que alcanzamos su lado Oeste. Allí nos asomamos a un mirador natural, que era como un saliente alargado, procedente de la propia estribación o cordal del Peñón.

Vistas extraordinarias sobre la vega de Granada.



A continuación, lo seguimos envolviendo, ahora, por el Sur, hasta que tomamos un pasillo claro de subida, situado al Sureste, alcanzamos su collado, al Este de la cumbre, entre grandes bloques de variadas formas y luego, con dirección Oeste, ya enfilamos directamente hacia la elevación, por un senderillo entre caliza, cuyo comienzo no era muy visible, aunque el resto era claro.








Antes de coronarlo, vimos como unos restos de una edificación, como una casetilla, supongo, vestigios de la guerra civil y a continuación encumbramos.


La parte superior, poseía una pequeña superficie horizontal y se podía caminar cómodamente por ella, incluso había como unas especies de banquitos de piedra.

Además, este Peñón formaba como dos cumbres, la segunda algo más afilada que la primera. Mientras Mª José descansaba y se comía unas frutas, yo me acerqué a inspeccionarla, viendo varios belenes y grafitis en las rocas.





Tras el relax en la cumbre, emprendimos la bajada por el mismo recorrido, hasta alcanzar el collado Este y en lugar de regresar por el mismo trazado de subida, parecido a una espiral, bajamos por una canal muy inclinada y de tierra suelta, además de arbustos pinchosos por el camino, tipo espino albar, dirección Noreste, dejando a nuestra derecha, la cordal Este del Peñón, formada por grandes bloques verticales pétreos.







Superado ese paso, nos dirigimos hacia el Collado de San Agustín de nuevo, por la cordal del Peñón, pero ya bastante atenuada.

Comenzamos a enfilar por la divisoria de cumbres, la sierra de Cogollos y con lo primero que nos encontramos fue con unas trincheras de la Guerra Civil.



Pasadas éstas, dimos con un claro sendero que se internaba entre un despejado pinar y siguiendo aproximadamente la divisoria o línea de cumbres. Mirando hacia atrás, dejábamos un Peñón de la Mata de difícil acceso y hacia delante, teníamos al de Jorobado, con esa característica forma, como siguiente objetivo y más alejado, al fondo, el Majalijar.






Entre Sierra de Arana, al Norte y la Sierra de Cogollos, por la que caminábamos, al Sur, se formaba un amplio valle por donde discurría el río Blanco y también la acequia de Moroz, además de campos de olivos. Valle al que nos pudimos asomar en varias ocasiones durante nuestro itinerario por la divisoria de esa cordal.

La cordal disponía de algunos peñones rocosos dispuestos aleatoriamente sobre ella, en uno o dos, nos asomamos para contemplar ese magnífico valle.




Próximos al Peñón del Jorobado, la cordal sufría un descenso, para luego retomar de nuevo, la pendiente hacia la elevación de forma progresiva. Por esa zona existía una posibilidad de bajada hacia el valle, que nosotros ignoramos, continuando con la dirección que llevábamos.

Seguimos sin senda, acercándonos al Jorobado y nos llevó a su base. Desde aquí, las vistas sobre la cordal recorrida, con el Peñón de la Mata, al fondo, y de todo el amplio valle, eran simplemente, espectaculares.




Iniciamos el ascenso al citado Peñón, llegando a realizar una pequeña y fácil trepada, principalmente por querer ascender por la vía más directa, ya que si hubiese subido al collado que se vislumbraba en frente, hubiera sido algo más cómodo, aunque ninguna de las dos opciones, planteaban grandes dificultades, salvo la de caminar por terreno calizo.

Tras tomar las numerosas fotografías en la cumbre y gozar de sus fantásticas vistas, reemprendimos la ruta. Ahora variamos el rumbo que traíamos de Noreste, a Sureste, casi describiendo un ángulo recto, para proseguir por la divisoria de pendientes.



Pasamos una deteriorada valla, con muchos vanos tumbados en el suelo, realmente caminábamos hacia la Cuerda de la Gallega, de nuevo, por una sutil cordal, que separaba los valles del río Blanco, del río Bermejo, situado al Sur.

Alcanzamos la citada Cuerda, por su parte más Occidental, recuperando la dirección Noreste de nuevo, tal y como la llevábamos antes de coronar el Jorobado.

Recorrimos toda la Cuerda de la Gallega, por la divisoria de cumbres, teniendo como objetivo final, la ascensión al Peñón de Majalijar, que ya teníamos en nuestro punto de vista, al fondo de la misma.





Este recorrido, era algo complejo, normalmente, paralelos a un vallado, a veces en pié, otras, tumbado y siempre por terreno calizo difícil, con depresiones y pasos complejos, donde tenías que ir buscando los mejores pasos, para seguir progresando.

Una vez salvado estos escollos, la Cuerda, nos depositó en un terreno algo más cómodo, menos calizo, nos quedaba la ascensión hacia el Majalijar, su parte más Oriental.

Dirigiéndonos hacia la cumbre, dejamos de lado, a nuestra izquierda, un peñón rocoso previo, que tenía muy buena pinta y que no tuve otro remedio que subirlo. Peñón vertiginoso, que tras bordearlo y subirlo de Norte a Sur, me dejó un fantástico sabor de boca, tanto por su subida, como por las vistas que desde él se obtenían.

Se trataba del paraíso de las cabras montesas, como tuve el privilegio de comprobar.






















Pero nuestro objetivo principal, aún no había sido conquistado, así, que bajé rápido y nos dirigimos hacia el Majalijar, al que llegamos enseguida.

Pisado con todos los respetos, su poste geodésico, nos dedicamos a ver las espléndidas vistas sobre Sierra Nevada y sus Alrededores, como el Trevenque, además de reponer la energía perdida, mediante un buen bocata y frutas.








Llegó el momento de continuar, bajando la ladera de esta cumbre dirección Norte, alineado con el Alto de las Buitreras, buscando la conexión con el carril que nos llevaría al cortijo del Moralejo. Por supuesto, campo a través y por un terreno donde se debe estar acostumbrado a caminar, porque si no, puede ser algo complicado.



Alcanzamos el carril y lo que ya nos parecía, coser y cantar, terminando de cerrar la circular, se nos quedó con un sabor agridulce, me explico, el resto del trayecto que nos quedaba hasta el vehículo, era por carril ancho y claro, igual algún corto tramo de sendero, pero sin pérdida.





Pero resultó que íbamos por una Finca Privada, cosa que desconocíamos, el ganado vacuno, aunque no era bravo, tampoco era manso, una vaca se nos reviró a nuestro paso y no nos hizo ni pizca de gracia, dispuestos a correr, por si acaso.

Caminábamos con esa intranquilidad que te provocan esos hechos, pero lo que colmó el vaso, fue que yendo por el carril, nos encontramos de frente a un hombre montado en un bello caballo, bien ataviado, resultó que era el encargado de la finca.



El hombre, siempre con buenas formas, nos preguntó de dónde veníamos, nos informó que era una finca privada y tras darle conversación de forma educada y pedirle autorización para dejarnos terminar con nuestro trayecto, accedió, aunque nos quiso acompañar, porque según él, no se fiaba de un toro que andaba por la zona que más adelante, tendríamos que pasar.

Resultó que el animal andaba cerca del cortijo, por el que pasamos cerca y a continuación, nos indicó que siguiéramos por el carril y lo esperáramos a que llegase para abrirnos la cancela que cerraba el camino. Le hicimos caso, nos plantamos en la cancela cerrada con candados y esperamos a que el hombre, ya en todo terreno, nos abriese la cancela.


Tras ello, el hombre se marchó en su coche, después de habernos invitado a subirnos y llevarnos a nuestro coche, pero  nosotros preferimos caminar el resto del camino.

Durante un buen tiempo, estuve algo contrariado durante el resto del día, una enorme, bella, preciosa y dura ruta, que vimos en cierto sentido, truncada por el hecho de caminar por una porción de terreno prohibido.

El resto del camino, ya libre de propiedades de terratenientes, fuimos caminando y gozando de las diversas formas de las piedras que nos rodeaban y vistas del lugar. Pasamos junto al aparente, abandonado cortijo de los Asperones y en poco tiempo, dimos con nuestro coche, aparcado junto a este camino.





DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




Si quieres el track de la ruta, pinchga en el siguiente enlace:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-por-la-sierra-de-cogollos-del-penon-de-la-mata-y-jorobado-al-majalijar-24539803

1 comentario :

  1. POR LO QUE VEO EN LA FOTO SON UNAS VACAS GRISES, NOS OCURRIÓ LO MISMO EN AQUELLA ZONA, BAJANDO DESDE EL MAJALIJAR ÍBAMOS PARA SUBIR AL ALTO DE LAS BUITRERAS Y EN EL COLLADO HABIAN UNOS 8 O 9 VACAS DE ESTA ESPECIE, SE PUSIERON EN PLAN DESAFIANTE NADA MAS VERNOS Y TUVIMOS QUE ECHAR CASI A CORRER Y DAR UN GRAN RODEO, A MI PARTICULARMENTE DESDE ESE DÍA CUANDO VEO UNA VACA LA RODEO.
    ENHORABUENA POR EL BLOG

    ResponderEliminar