jueves, 7 de enero de 2021

CIRCULAR POR LA SIERRA DE GREDOS CENTRAL. SUBIDA AL ALMANZOR Y A LA GALANA

 

Ruta realizada el día 1 de Octubre del 2016.

Otra vez en Gredos, esta vez con el proyecto de pisar el techo de Ávila, el pico Almanzor y de camino hacer lo mismo con el pico de la Galana.

 Fuimos Carmen, José, Patxi, Miguel, Maxi, Juan José y yo, Antonio, siendo el único del grupo que aun no había pisado la máxima cota de Ávila, el resto lo había realizado en varias ocasiones, así, que son todos agradecimientos a mis compañeros, que se pegaron la paliza de nuevo, por tal de llevarme al pico.

Dicho eso, aparcamos en la plataforma, que estaba a reventar de coches, lo tuvimos que dejar de los últimos y con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, iniciamos esta tan ansiada ruta, por mi parte, no tanto por el resto.

Amanecía un día frío a la sombra, aunque a medida que el sol iba saliendo en el horizonte, aun se notaba que estábamos en el inicio del otoño, sin necesidad de demasiadas prendas de abrigo.

Caminamos por el largo y preparado camino empedrado que nos llevaría hacia el mismo Circo de Gredos, en la parte de la Sierra de Gredos Central, donde se ubica la mayor altura, el Almanzor.

Dejamos a nuestra derecha y al fondo, bastante retirado de nosotros, el refugio de Reguero Llano, pero se veía con nitidez, ya que se ubica en una llanura bastante extensa, sin ningún obstáculo que oculte su vista.

Proseguimos, pasando el puente sobre la Garganta de las Pozas, donde encontramos un cartel de madera que nos informaba de la dirección del Circo y del refugio de la Laguna, el Elola, para comenzar a tomar mayor altitud de una forma más marcada, dirección hacia los Barrerones.








Casi al final de la subida nos topamos con la primera fuente y junto a ella, unos sendos hitos nos informaban que andaba próximo el collado, donde nos encontramos con un cartel informativo sobre cómo se formó el Circo de Gredos, así como el nombre de sus principales picos que lo custodian.

Nos tomamos un tiempo, para contemplar aquella maravilla, fotos a punta pala y a continuar con el itinerario. Ahora tocaba descender de los Barrerones, al principio por ancho carril, incluso formando grandes peldaños, para terminar sobre un claro sendero.




Pasamos por la segunda fuente y algo más abajo, nos encontramos bordeando por el Este la Laguna Grande, terminamos haciéndolo también por el Sur y pasando otro puente, esta vez de madera antes de conectar con el refugio, aunque realmente no nos acercamos, lo dejamos de lado.









Ligeramente retirados del Elola, por la zona de la Hoya Antón, paramos para picar algo y prepararnos para la temible subida que se nos presentaba por delante. Tras el descanso y el aporte energético, reemprendimos la marcha.

Primero sin demasiado desnivel, pero por una zona algo caótica, con bolos graníticos enormes y pulidos. Entre ellos fuimos progresando y avanzando lentamente y siempre con la mira puesta sobre la larga canal, que nos esperaba con su pronunciada pendiente.

Por aquí, vimos el primer rebaño de cabras hembras con sus crías de la temporada y también como la canal iba surgiendo y empinándose.








Nos lo tomamos con paciencia, cada uno a su ritmo, con el collado al fondo y muy en lo alto nuestra, la Portilla Bermeja, que en principio, era el objetivo que creía que había que vencer en primer lugar, pero cuando llevábamos más de la mitad de la canal recorrida, observé a mis compañeros de cabeza que cambiaron el rumbo, tomando otra dirección, con lo que la Portilla Bermeja, dejó de ser un objetivo y pasó a ser otra portilla, en este caso , la del Crampón.






Con dirección casi Oeste, enfilamos una durísima subida por un sendero desdibujado, más por el desgaste, que por la pérdida del mismo, por una ladera de altísima pendiente y formada por un enorme cúmulo de rocas de diversos tamaños.

Prácticamente, tanto a los compañeros que llevabas por delante o por detrás, tenías que verlos alzando bastante la cabeza o al contrario, bajándola enormemente, casi como si fuese una pared vertical, por la que se pudiese caminar.

Era bestial ese entubamiento por el que subíamos una hilera de montañeros, los tenía bajo mis pies, al lado y por encima, la verdad es que era difícil sentirse solo, je, je...

Poco a poco y con paso tranquilo, alcanzamos la Portilla del Crampón, donde sus últimos metros, están pulidos por el desmesurado paso incesante de personas.

Sobre él, daba la impresión como si hubieran abierto una puerta un día de viento, hacia la parte de la que procedíamos, calma total, te pasabas al otro lado, un huracán desestabilizador.

Sobre la Portilla estuvimos un instante, ya que entre los montañeros parados y sentados en las proximidades, los que venían hacia arriba y que el viento no te dejaba de zarandear, continuamos dirección hacia el Almanzor que se situaba junto a nosotros, al Norte.












La subida al Almanzor, hay o es conveniente, tenerla clara por donde hay que hacerla, ya que no es accesible casi por ninguna otra parte. Yo no tuve problemas ya que mis compañeros me guiaron estupendamente.

Sí comentar, que no siendo una subida excesivamente complicada, tampoco fácil, si tiene zonas aéreas, que a personas con vértigo y no acostumbradas a ese entorno, les puede causar serios problemas. También decir que hay que avanzar con pies de plomo, pues un tropezón, resbalón o un simple mareo, te puede costar la vida.

El Almanzor es un pico formado por un cúmulo de rocas colocadas caóticamente, unas sobre otras y según mis compañeros, parecen ir separándose con el tiempo. Posee una roca como coronación, donde se encuentra el poste geodésico y una especie de buzón de cumbre.

Fotos a mogollón, y pisada la máxima elevación de Ávila, el Almanzor, con sus 2.591 m de altitud. Al Oeste, el Cuerno del Almanzor, una aguja pétrea, que ni intentamos subir, sobre todo por el viento que hacía, aunque dudo mucho que yo la haga por lo vertical que es.









Poco tiempo en la cumbre, ya que otro grupo pedía la vez, ellos fueron los que nos fotografiaron en el hito cimero.

Tocó bajar, con sumo cuidado, aferrándote a las rocas lo máximo posible y para abajo, a desandar por donde subimos, bueno, mejor dicho, a emplear manos, culo y cualquier parte del cuerpo que fuese necesario. Nos tocó esperar a otros que subían y ayudar a otro que bajaba, por cierto, un extranjero con pocas habilidades para estos picos con pasos técnicos.

Tras descender la elevación, continuamos hacia la Galana, para mí, un pico más expuesto que el anterior.

Tiramos hacia el Norte y enseguida estuvimos sobre la Portilla de los Cobardes, un collado pequeño, limitado al Oeste por un prominente pico pétreo de corta altitud y según tengo entendido, lugar de acceso al Almanzor desde el refugio Elola, pasando junto a las paredes del Ameal de Pablo.


Caminamos próximos al Cuchillar de Ballesteros, a menor cota y por el Este, ladeándola, por un terreno rocoso, aunque con hitos orientativos y también buena dosis de intuición montañera.

Aprovechamos para comer entre sol y sombra, al resguardo del viento, para tomar las suficientes energías para acometer la Galana.

Tras el pequeño parón, continuamos caminando hasta llegar al Venteadero, el collado más próximo a la Galana, viniendo desde el Sur por la cuerda.

Caminamos por una zona más cómoda y llana, aunque pedregal, hasta que alcanzamos el collado por el que se accede desde Cinco Lagunas.

Para nosotros, suponía un quiebro, como una canal que nos interrumpía el paso y había que superarla, para subir a la Galana.




















Esto suponía pasar con mucho cuidado por la pared, de esta teórica canal, utilizando los pequeños resaltes de las rocas, para como "una lagartija", pegados a la pared, avanzar por ella, hasta poder pisar tierra firme, rocas, lógicamente.

Situados sobre el mismo collado y coincidiendo con un grupo que procedente de Cinco Lagunas, llegaba a este punto en el mismo momento, pasamos rápidamente a la otra cara de la "canal" y comenzamos a subir hacia la Galana.


Al principio, una cordal algo aérea, pero factible para personas acostumbradas, aunque había que buscarse los agarres. El tramo siguiente, el superior, para mí el más comprometido, nos hizo pasar por un pasillo aéreo y lateral, donde cabía una sola persona y al final giraba 90º para meterse en una hendidura para subir a su cumbre a continuación.

Segundo pico realizado en la jornada, ambos, bastante aéreos y pequeños, cabíamos un reducido grupo de personas en él. Fotos atestiguadoras del reto conseguido, otras al entorno de forma rápida y para abajo, que nos juntábamos de nuevo, con otro grupo que subía y aquí, o dejas subir o te dejan bajar, pero el tráfico simultáneo es imposible.









Bajamos por nuestros pasos de subida, aunque varios de mis compañeros fueron a observar un paso comprometido que tuvieron que realizar el año anterior para subir a esta elevación, cuando procedían de la Portilla del Rey.

Estuvimos un rato entretenidos con el grupo con el que coincidimos en el collado anterior, viendo las posturas que cada uno buscaba para ir salvando  la pared de la "canal", para llegar posteriormente al Venteadero. Después, nos tocó hacer lo propio, para llegar a la misma ubicación.




Una vez todo nuestro grupo reagrupado, mineralizado y con un pequeño aporte energético que nos tomamos, comenzamos a cerrar la circular, bajando desde el Venteadero hacia la canal formada al Sur del Ameal de Pablo, sendero hitado, fácil de seguir y otra opción de subida al Almanzor, algo más larga, pero más suave en pendiente.

Bajamos desde el citado collado por una senda muy empinada, y de firme resbaladizo por tener muchas piedrecitas sueltas, alcanzando un pequeño rellano donde tres machos monteses con enormes cornamentas, pastaban tranquilamente, sin alterarse lo más mínimo por nuestra presencia.






Después, tomamos un terreno algo más confuso, para arrimarnos hacia la pared Sur del Ameal de Pablo, a partir de ese momento, la dirección era inequívoca, aunque el firme aun era muy incómodo e irregular, ya que anduvimos entre un canchal de bloques relativamente grandes y con pendiente lateral.

Poco a poco se fue transformando en un típico sendero, pero siempre entre rocas graníticas. La canal que estaba formada por la ladera Sur del Ameal de Pablo y la ladera Norte de Punta Esperanza, nos conducía hasta el refugio, a veces con una pendiente asequible y en otros tramos, más acusada.








Terminó ese descenso, suavizándose la pendiente y observamos como un grupo de montañeros, bajaban de la pared Norte, la de nuestra izquierda, procedentes de haber realizado el Ameal de Pablo, que nosotros desde el Venteadero, les habíamos estado contemplando. Mucha verticalidad por esa zona.

Próximos al refugio, algo antes de llegar, el entorno era increíble, bolos enormes y pulidos, contrastaban con otros más agrestes, la coloración verde y amarilla de los líquenes sobre las rocas, producía una visión cautivadora y típica de esta Sierra de Gredos.












Alcanzamos el refugio, nos tomamos lo poco que nos quedaba, nos reagrupamos de nuevo y tras el descanso, regresamos al aparcamiento de la Plataforma donde teníamos el vehículo, por el mismo camino de ida que realizamos por la mañana.





DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




:Si quieres el track de la ruta, pincha sobre el siguiente enlace:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/semicircular-de-subida-al-almanzor-y-a-la-galana-sierra-de-gredos-central-63587815

 

NOTA:

 

Con este blog solo quiero dejar constancia de algunas de las salidas que hago, normalmente acompañado de mis amigos, por las Sierras por las que me muevo. Sólo pretendo aportar mi experiencia personal, en el momento puntual de realizar mis itinerarios, que como comprenderéis pueden ser cambiantes en cuanto a climatología y estaciones del año y no es mi intención que las explicaciones, comentarios y fotos que acompañan a cada una de las entradas de este blog sirvan de guía para otros montañeros, ya que no tiene por qué ser ni la mejor opción de ruta, ni las mismas condiciones del tiempo, ni tampoco los tiempos empleados.

Deseo que os guste, sea de vuestro agrado y os sirva la información.

 

Gracias por vuestra visita.