lunes, 30 de octubre de 2017

Lineal de subida a Peña Vieja y pico de Santa Ana desde el teleférico

Ruta realizada el 26 de Julio del 2.015.

Seguimos por el Norte y tras el Cuetu Cabronero del día anterior, nos trasladamos hasta Fuente Dé, para tomar el teleférico e intentar realizar Peña Vieja.

Veníamos de pasar nuestra segunda noche en Oseja de Sajambre y nos trasladábamos al Hotel Restaurante Alto de las Estazadas, en Canales de Cabrales, donde nos hospedamos el año anterior y tuvimos un trato muy grato y amable.

Nuestra idea era la de realizar la ruta y luego terminar en nuestro alojamiento, lo que no preví fue que la carretera que unía Oseja con Fuente Dé, fuera tan larga y lenta, que aunque nos levantamos bastante temprano, tardamos bastante en llegar por lo complicado que resultaba circular por ella, encima nos paramos en un camping del camino a desayunar , donde también paramos bastantes años atrás, dando palique a su dueño e intentando recordar tiempos pasados.

El caso es que llegamos tardísimo al teleférico, incluso me hizo pensar en dejar la aventura para otra ocasión, porque no hay cosa que más me agobie que tener que cumplir un horario de regreso, sin alternativas. Cierto es, que existe la posibilidad de bajar caminando desde lo alto a los aparcamientos de Fuente Dé, pero no llevaba track de seguridad y eso requería casi seguro, terminar sin luz y no estaba dispuesto a ello. Pero la aventura es la aventura, no?

Con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, nos colocamos en la cola para coger el  telecabina, encima con una cola enorme para más inri. Parecía que no era el día ideal para realizar este itinerario, pero a pesar de ello decidimos subirnos.

Llegamos a la estación superior "El Cable", pasamos entre el restaurante y tiendas, y nos asomamos al mirador.




Continuamos dirección al refugio de Áliva, por el ancho camino y a la altura de la Horcadina de Covarrobres, collado que separa esta zona del Cable de los praderíos de Áliva, donde el camino se bifurcaba, tomamos hacia la izquierda. Quedándonos por delante un largo camino, al principio bajo la pedrera de Peña Olvidada y luego tras tomar el sendero que sale a nuestra derecha tras la curva a 180º de la Vueltona, continuamos bajo la inmensa pedrera de Peña Vieja.




Alcanzamos una zona caótica de rocas  donde el camino ascendía haciendo varios zigzag entre ellas. 





En su parte superior, lo abandonamos, donde un cartel apoyado sobre la roca por no poseer mástil, nos indicaba nuestra nueva dirección a tomar, hacia el canal de la Canalona.


Un sendero muy pedregoso, marcado y casi horizontal al principio, que más adelante se inclinaba bastante, sobre la misma pedrera procedente del propio collado al que intentábamos coronar. Es más, en su parte intermedia, se intuía, más que se veía, primero por los numerosos caminos abiertos y segundo, por estar algo destrozado por algún tipo de derrumbe o de haber caído bastante agua o nieve.





En su parte alta, de nuevo estaba algo más marcado y partes con muros de piedras, para sostenerlo y formarlo.


Con esfuerzo conseguimos pisar el collado de la Canalona, donde las vistas que se abrían eran espectaculares y más, cuando giramos la cabeza a la derecha, viendo el enorme triángulo que formaba nuestro principal objetivo del día, la Peña Vieja, una elevación que se erguía majestuosa y que de entrada, parecía inexpugnable, por la pendiente que aparentaba tener.




Divisábamos también, como la senda sobre la que estábamos, se extendía, llegaba y subía por la ladera de la Peña a una considerable altura, aunque desde nuestra posición, el tramo final quedaba muy desdibujado.


Desde que iniciamos el tramo de la Canalona, fuimos con un compañero de ruta que coincidimos en objetivo a realizar. Se trataba de un Granadino llamado Javier, que llevaba varios días por Picos, con un enorme y pesado mochilón a la espalda.

Desde aquí le mando saludos y un abrazo. Recuerdo que ya no nos separamos más en todo el itinerario e incluso lo acercamos en coche al pueblo donde se hospedaba. Pasamos un rato muy agradable conversando no sólo de montañas.

Comenzamos a caminar sobre el citado sendero, cuando a la altura de la base de las Coteras Rojas, Mª José se lo pensó mejor y se quedó allí, ya que pasamos junto a unos montañeros que estaban sentados junto al camino, algunos con las botas quitadas, como de regreso de alguna empresa, y nos advirtieron que tuviésemos mucho cuidado, sobre todo en el descenso de Peña Vieja, por la gravilla suelta y lo inclinado del terreno.

Sólo le hacía falta ese comentario, que junto con la visión espectacular e inclinación del recorrido que aun quedaba por realizar, me dijese que lo intentara yo sólo.

Javier comenzaba a torear las primeras rampas de la ladera cuando yo comencé a andar de nuevo, tras intentar convencerla, pero en poco tiempo estuve a su altura.


Es más llevadero subir la ladera de Peña Vieja en compañía, que solo, comentando entre ambos porqué paso es más conveniente tirar. Cierto es, como ocurre siempre en montaña, que no es tan fiero el León como lo pintan. La inclinación era enorme, pero se podía ascender sin problemas, también sin prisas. Terreno rocoso, plagado de diminutas piedras con las que había que tener cuidado de no resbalar al pisarla.

Entre la pendiente y la tensión que llevábamos, notábamos el esfuerzo que realizábamos y alguna que otra paradita, para ver por dónde tirar y a la vez para coger resuello, tuvimos.









Por fin alcanzamos su cumbre, una especie de barrera rocosa, tipo pretil de roca, que la separaba de Peña Olvidada, que se unía a ella, mediante una larga y vertiginosa cordal que no sé si se podría realizar.

Fotos a mogollón para todas partes y fondos posibles. Javier se quedó pegado e inmóvil en la misma cresta coronaria, durante ese tiempo que estuve en el mismísimo vértice geodésico, formado por un cúmulo de rocas que sujetaban a un torcido mástil metálico, en cuyo extremo, tenía una especie de vaso o cilindro hueco.

El lugar era de impresión y te notabas insignificante, pequeño y ridículo, respecto a la magnificencia del entorno.










La bajada nos la tomamos con bastante calma, incluso en algunos pasos utilizamos la técnica depurada del culo al suelo. Por fin, sobre sendero más seguro y menos inclinado, llegamos al lugar donde se quedó Mª José, y continuamos los tres hasta el collado de la Canalona. Allí, fue Javier, quien nos esperó a los dos a subir al collado que daba vistas hacia collado de Santa Ana.

Pero una vez allí, nos animamos y probamos subir al pico de Santa Ana, de menor entidad y pendiente que la anterior. Poco a poco progresamos, buscando los mejores pasos, algunos recovecos entre bloques de piedras, una pendiente también muy acusada con firme suelto resbaladizo y cuando nos dimos cuenta nos encontramos en lo alto.










Me enteré más tarde, que este pico de Santa Ana, estaba formado por dos elevaciones y yo subí a la más cómoda, la otra se encontraba muy próxima, a continuación de ésta, pero había que pasar por un pasillo algo aéreo hacia ambos lados.

Tras las fotos de rigor, con unas agujas de impresión muy cercanas al pico, descendimos hasta encontrarnos con Javier, que se encontraba tirado en el suelo plácidamente aprovechando los escasos rayos solares.






De nuevo bajamos la pedregosa canal de la Canalona y acabamos realizando el resto del itinerario por el mismo de ida que realizamos por la mañana, hasta llegar al Cable.








DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




Si quieres el track de la ruta, pincha sobre el siguiente enlace:



NOTA:

Con este blog solo quiero dejar constancia de algunas de las salidas que hago, normalmente acompañado de mis amigos, por las Sierras por las que me muevo. Sólo pretendo aportar mi experiencia personal, en el momento puntual de realizar mis itinerarios, que como comprenderéis pueden ser cambiantes en cuanto a climatología y estaciones del año y no es mi intención que las explicaciones, comentarios y fotos que acompañan a cada una de las entradas de este blog sirvan de guía para otros montañeros, ya que no tiene por qué ser ni la mejor opción de ruta, ni las mismas condiciones del tiempo, ni tampoco los tiempos empleados.
Deseo que os guste, sea de vuestro agrado y os sirva la información.

Gracias por vuestra visita.