viernes, 5 de abril de 2013

RUTAS POR SIERRA MÁGINA. PUENTE DE ANDALUCÍA 2013


Rutas realizadas en los días correspondientes al Puente del día de Andalucía.

Fuímos Mª José, Rodri y yo, Antonio, el que les escribe.

Nuestra pretensión era la de coronar el pico Mágina el 28 de Febrero para así tener completa todas las máximas cotas andaluzas y, el sábado 2 de Marzo, subir por el Gargantón que, según algunos amigos y compañeros con los que suelo patear en las sierras, me indicaron que no me podía ir sin realizar ese recorrido, por su dureza y al mismo tiempo belleza.

Nos hospedamos en las cabañas Imagina, a unos 4 Km de Torres. A ellas se accede desde el mismo pueblo por un carril que, al principio asfaltado, luego pasa a ser de tierra y se denomina “Camino de Navaparis”.

Llegamos de noche y, aunque según las predicciones climatológicas se esperaba nieve, me sorprendió que a la altura de las mismas cabañas ya hubiera nevado. Existían manchas esparcidas por todas partes, lo que me hizo replantear la idea inicial que traía para subir al Mágina.

Yo pretendía subir con el vehículo por ese camino de Navaparis, hasta alcanzar el puerto de la Mata, para continuar hacia el Abrevadero.

A la mañana siguiente, bien temprano, mi gozo en un pozo!!!. Me di cuenta realmente de lo que nos rodeaba, nieve !!! Y más nieve ¡!!! ….. Subir con el coche por el carril ¡!!!!!! Ja, ja, ja….

Creo que aquí nevó más que en los Pirineos este año, así que nuestros planes iniciales se fueron al garete de un plumazo.

Así que cambios de planes sobre la marcha, ¡! “A disfrutar de la nieve” ¡!!, que por suerte o desgracia es un elemento que no poseemos en Sevilla.

1ª JORNADA:

Subimos por el “Camino de Navaparis” hasta alcanzar un área recreativa, denominada “Fuenmayor”, donde ya había varios automóviles bloqueados y patinando, queriendo invertir el sentido para poder bajar.

Cierto es que mi experiencia como conductor en la nieve es nula, y mi temor mayor. Menos mal que nosotros íbamos caminando sobre ella. Había muchísima!!!





El propietario del restaurante del área recreativa dialogaba con los municipales para que pasara el camión quitanieves para despejar de nieve el camino y los turistas pudiesen llegar sin ningún tipo de obstáculos. No teníamos ninguna prisa y gozábamos de este magnífico y singular paisaje hablando con todas las personas que nos encontrábamos por el camino, ayudando a algunos vehículos y enterándonos de las situaciones que se iban planteando.

Era increíble ver el gran nacimiento,” Manantial de Fuenmayor”, con ese espectacular caudal de agua, todo rodeado de una inmensa capa de nieve. Nos llegó a nevar durante un buen rato.




Tanto el área recreativa como el manantial o nacimiento que allí fluye y, mediante diferentes escalones artificiales vierte sus aguas en una pequeña charca, tienen el mismo nombre.

Tras leer el cartel indicativo que hay en esta zona, decidimos proseguir por el carril que indicaba y  estaba completamente nevado.



Desde este punto nos dirigimos hacia el Puerto de la Mata, no teníamos claros si íbamos a llegar, pues el caminar abriendo nieve es muy fatigoso y el paisaje que se nos mostraba nos invitaba una y otra vez a fotografiarlo (“esto de no estar acostumbrado a la nieve¿!”….)

Anduvimos en solitario casi todo el camino hasta llegar al Puerto, sólo el último tramo lo hicimos acompañados por dos escaladores que pretendían llegar al refugio Miramundo, alta empresa pretendían, en el mismo puerto de la Mata nos despedimos, espero que no les pillase la noche y les fuese más complejo lograr sus propósitos.

Previamente, pasamos por la imponente cascada del Zurreón, con sus largas y picudas estalactitas heladas de diferentes tamaños y que bordeaban toda la caída de agua.






También dejamos a nuestra izquierda el desvío hacia el área de acampada controlada Hondacabras, situada a unos 4,5 Km del citado cruce, también se dirigía, si no recuerdo mal, a la fuente del Puerco o Marrana, que también he leído por algún blog.














Una vez alcanzado el Puerto de la Mata y, tras haber bicheado algo por la zona, emprendimos el regreso por el mismo itinerario de subida. En ocasiones, realizábamos algunos recortes del camino y es dónde nos dábamos cuenta del enorme grueso de nieve acumulado en las laderas.













Realmente gozamos de un magnífico día de nieve, subimos un buen desnivel y confirmamos que era imposible subir desde allí al pico Mágina y volver en el mismo día (aparte de las muy probables placas de hielo de las que estarían cubiertas las piedras a cotas aún más elevadas), lo que nos produjo un gratificante y buen sabor de boca de la jornada realizada.




Vuelta a nuestra casa Imagina, ducha, cena y, con la cantidad de nieve reinante, a modificar los planes que traíamos.

ALGUNOS DATOS DE INTERÉS DE ESTA PRIMERA RUTA:




(Tengo que aclarar que tanto en esta ruta como la tercera de esta misma entrada, existen algunos tramos realizados en el coche y puede no corresponderse la foto del google earth con la del mapa y el perfil)

2ª JORNADA:

Al día siguiente, del pueblo de Torres fuimos al de Jimena y, de éste, a Bedmar hasta alcanzar Rio Cuadros.

Pasamos sobre el puente del Sistillo que se une al río de Bedmar y dejamos el coche en un aparcamiento habilitado de la zona.

Realizamos un sendero oficial marcado en el plano  de sierra Mágina de la diputación de Jaén, Andalucía Rural, que nos dieron al llegar a las cabañas Imagina.

Se trataba del sendero denominado “Las Viñas”, un trazado circular que parte de Rio Cuadros subiendo por un carril de tierra, denominado “Vereda de la Cañada Morena y Batán”, hasta alcanzar un desvío para ir a visitar la Ermita y el Torreón de Cuadros. 




Nosotros sólo llegamos al Torreón y, tras su visita invertimos el sentido hasta conectar de nuevo con el desvío y proseguimos con la subida. 







Llegamos a la altura de un muro de piedra dónde existía un cartel indicativo que estaba volcado e indicaba una dirección ya que se trataba de un nuevo cruce. Tomamos a nuestra izquierda en continuo ascenso y acentuándose algo más. Según el plano del IGN parece ser que se trata del camino de la Fresnada, y nos llevó a la fuente del mismo nombre, cuyas aguas brotaban con fuerza.








Nos empezábamos a internar en un frondoso pinar y seguíamos hacia arriba, hasta llegar por fin a su collado. En este punto el carril se desvaneció y se convirtió en un amplio sendero o una especie de carril abandonado.


Tras pasar una portilla comenzamos un incansable descenso. Se veían las montañas nevadas a lo lejos como límite entre la tierra y el cielo (estaba claro que, en el día de hoy, no teníamos demasiado interés en pisar nieve. Tuvimos el día anterior un gran atracón).



Seguíamos con una fuerte pendiente descendente hasta que llegamos a su punto más bajo conectando con el curso de un arroyo que iba cargado de agua. Se trataba del Sistillo.



A partir de aquí caminamos paralelos al curso fluvial que estaba repleto de adelfas. Un impresionante adelfal y bosque de ribera. Algunas adelfas poseían unos gruesos troncos como árboles de mediano porte.


Por la otra margen del arroyo, y a una cota superior, transcurría el carril que conduce a la zona del Aguadero.

Pasamos por zonas completamente cubiertas de adelfas, que formaban como conductos, caminando por su interior. En otras caminábamos por el lado y contemplándolas desde arriba. Recuerdo que pasamos por unas zonas escarpadas por encima de  paredes de decenas de metros verticales, eso sí, protegidas con barandillas de madera.












Finalizando el recorrido nos topamos con las primeras mesas y asientos en piedra, fuente y un pequeño puente correspondientes al área recreativa de Cuadros y, a continuación, enlazamos con el carril que llega al Aguadero.










Vimos varios carteles que indicaban “Serie Jurásica del Río Cuadros”. Según el mapa se trataba de ¿Georecursos?. Sinceramente, no me quedó claro de que se trataba, no llegué a ver nada que me indicara alguna pista o información. Supongo que serían los diferentes pliegues de las rocas en esa zona, que fuesen de esa etapa o periodo, pero me quedé con la duda de a qué se referían exactamente.

Llegamos a la carretera, atravesamos el puente y, en pocos minutos, llegamos a nuestro vehículo.

Comimos en un bar del polígono industrial de Bedmar y allí, hablando con los lugareños, les pedí información sobre la cota de nieve con la idea de subir por el carril que nos subía al Aguadero.

De nuevo surgió la luz ¡!! Se trataba de probar de nuevo la posibilidad de coronar el Mágina ¡!!

Me indicaron que, nieve, debía de haber mucha, pero no se ponían de acuerdo sobre dónde me la podría encontrar subiendo por el carril, a que altitud, hasta dónde podría subir en coche y así tener posibilidades de coronar mi ansiado pico.

Lo hablamos y decidimos intentarlo para el día siguiente. Antes de irnos del pueblo visitamos su magnífico castillo en ruinas.

Desde el castillo se oteaba todo el pueblo de Bedmar a sus pies y se veía todo el macizo montañoso que lo rodeaba con todas sus cumbres y laderas de color blanco.










Dejamos a Rodri en nuestra casa de alquiler pero, nosotros no teníamos ganas de encerrarnos el resto de la tarde y se nos ocurrió visitar el pueblo de Albanchez de Úbeda o Mágina. Parece que se puede llamar de las dos formas.

Aunque está próximo, un pueblo de otro, la carretera que los une es estrecha, de montaña y con multitud de curvas, lo que conllevó un tiempo imprevisto al llegar. Esto hizo que llegásemos al atardecer y con escasez de luz pero, al ver el castillo árabe (más bien parecía una esbelta torre) en todo lo alto de un risco sobre el pueblo, decidimos ir a visitarlo.

Para llegar a lo más alto del mismo había que subir unos 400 escalones, contados de verdad. Cuando llegamos a la construcción, prácticamente era de noche. Menos mal que con los móviles modernos, que tienen de tó, utilizamos una linterna para ver sus salas y llegar a su parte superior, que es de vértigo.












Día completo, sólo nos restaba bajar de nuevo los 400 y regresar a casa.

ALGUNOS DATOS DE INTERÉS DE ESTA SEGUNDA RUTA:




Aquí te puedes descargar el track de esta segunda ruta:


3ª JORNADA:

A la mañana siguiente, y último día de nuestra gran escapada “puentil”, nos levantamos temprano con la idea de tomar el carril que sube hacia el Aguadero, con el propósito de acercarnos lo más posible en coche e intentar el Mágina.

Tras un contundente desayuno enfilamos el citado carril, al principio contentos por no percibir ni rastro de nieve pero, a la altura del collado del Valle, donde, por cierto, soplaba un aire fuerte y frío que te helaba hasta las ideas, la nieve hizo acto de presencia.


Allí dejamos el coche y comenzamos a patear. No tenía una idea clara de cuánto quedaba para alcanzar la zona del Aguadero pero la nieve, al poco tiempo de estar caminando, era como mínimo igual de abundante que nuestro primer día y nuestras esperanzas de culminar el pico se fueron desvaneciendo de una forma alarmante.







Se trataba de un carril en continuo ascenso. Sólo tuvo un tramo dónde descendimos durante un buen rato pero, tras cada curva, aparecía otra. Era como un camino interminable, aunque bello como el que más, con ese toque mágico que impone la nieve.

Nos encontramos con dos personas que venían en sentido contrario al nuestro y, algo más adelante, vimos donde invirtieron el sentido. A partir de ese punto la nieve era virgen, nosotros la pisábamos por primera vez ese día. Paisaje impresionante, bonito y bello, sólo nos quedaba disfrutar de él y así lo hicimos. Por segunda ocasión nuestro objetivo principal voló, pero nos dedicamos a observar e impregnarnos de esas maravillosas vistas.




Caminábamos por el carril de nombre “Camino del Puerto de la Herradura”.

Recuerdo ver caerse una piedrecita del talud del terreno y, en esa pequeña pendiente, formar una gran rueda de nieve. Para mí, la primera vez que vi ese fenómeno, alucinante ¡!!


Seguimos subiendo completamente solos sobre el gran manto blanco, era un espectáculo para la vista. Creo sinceramente que allí había más nieve que en el puerto de la Mata del sendero anterior.








Próximos a llegar al Aguadero descubrimos una especie de área recreativa con un arroyuelo que la atravesaba. Una maravilla de lugar!!! Las bolsas de nieve se desprendían de las copas de los árboles y una estuvo a punto de caerme encima.




Tras un largo y fatigoso caminar, vimos por fin la zona del Aguadero con una fuente de la que brotaba agua por todas partes (Abrevadero del Caño del Aguadero) y una edificación, como una especie de refugio, con los candados echados en sus puertas y con la cubierta algo deteriorada.

Las rocas de la zona estaban cubiertas por placas de hielo y, en muchos rincones, colgaban estalactitas de hielo de diferentes tamaños.







Continuamos por el carril, ahora llamado “Cordel del Abrevadero del Espino”, pero rápidamente desistimos.

Intentamos ganar altura por la ladera que lo bordeaba pero, en muchos pasos, nos hundíamos una barbaridad así que nos fuimos hacia la edificación. Además, la tarde también estaba avanzada, era algo tarde y había que recorrer el camino de vuelta. Allí picamos algo y decidimos volver.













A un kilómetro aproximadamente, nos encontramos con otros tres senderistas que parece que también querían llegar al menos a esta zona.









Aunque en este puente no logré conseguir la meta que buscaba, coronar Mágina, lo cierto y verdad es que hemos gozado plenamente de la montaña y hemos tenido la gran suerte de verla de esta forma tan maravillosa y salvaje que nos durará mucho tiempo en nuestro recuerdo.

Al regreso por carretera, pasamos por Albanchez de Úbeda y, pude fotografíar su castillo de día.



ALGUNOS DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




De las tres rutas realizadas, sólo una, la de “Las Viñas”, la he subido a Wikiloc, a la cual hago referencia.

Las otras dos, no he creído útil subirlas pues todo el trayecto es por carril y lo único que tiene de curioso es la forma cómo lo hemos pateado, con nieve hasta las orejas, je, je…, eso sí, una gozada.

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